Hace un par de semanas estuve de "excursión" en La Cueva de los Muñecos, Abenójar, y fue, sin duda, una experiencia impresionante.
La cueva se encuentra perdida en mitad de un monte dentro de los límites de Abenójar. Es una cueva sin limitaciones algunas, totalmente pública y sin restricciones de ningún tipo, de ahí que se encuentre tan degradada... había pocas estalactitas que no estuvieran cortadas, gracias, por supuesto, a la inestimable ayuda del hombre.

Tiene una longitud aproximada de 800 metros, de los cuales solo se han transitado 250, los otros 550 son zonas vírgenes., y por tanto fuera del alcance del hombre.
A algunos lugares solo se puede acceder a través de agujeros minúsculos y grietas por las que no todos los cuerpos caben, y a pesar de las ansias y el nerviosismo que supone intentar acceder a estos lugares, sin duda, merece la pena...


Por todos lados de la cueva refumaba belleza y agua, agua también...
Sin duda una experiencia recomendable y que espero volver a repetir.
